Si bien generalmente los miembros de la Familia reciben una formación cuyo objetivo es mejorar su capacidad para asegurar sus responsabilidades ejecutivas en el seno de la Empresa Familiar, deben formarse también como accionistas para asumir sus responsabilidades en los distintos Órganos de Gobierno. Hay miembros de la Familia que no trabajan en la Empresa Familiar y debemos facilitarles la formación e información necesaria que facilite un mejor entendimiento en las relaciones Familia-Empresa.

Acompañamiento en el diseño y puesta en marcha de los Órganos de Gobierno Familia- Empresa (Consejos de Administración, Consejos de Familia,…), clarificando roles y responsabilidades en cada ámbito. Formación en el uso de herramientas que facilitan la comunicación entre los miembros de la Familia Empresaria y con los órganos de Dirección de la Empresa.

Es habitual que el Patrimonio de la Familia Empresaria y el de la Empresa se confundan y no estén diferenciados. En situaciones de crisis financiera o bien en vista de operaciones corporativas (M&A, procesos de refinanciación,..) es aconsejable evaluar las situaciones de riesgo que pueden afectar al Patrimonio Familiar y actuar en consecuencia.

Una de las principales causas de desaparición de la Empresa Familiar son las dificultades para sustituir al líder familiar. Este proceso, que es fundamental para asegurar la continuidad de la Empresa Familiar, requiere una adecuada planificación y aunar los intereses comunes en el seno de la Familia Empresaria.

La gestión del Patrimonio Familiar requiere cada vez más de una especialización y de una atención que, en general, es difícil de encontrar en el seno de la Empresa. La variable riesgo es inherente a la actividad empresarial y no debe gestionarse con los mismos parámetros el riesgo en la Empresa y en la gestión del Patrimonio Familiar. Hay distintos modelos para gestionar el Patrimonio Familiar según el grado de implicación que la Familia Empresaria quiera ejercer.

Mediante la evaluación del riesgo estructural de la Empresa se ponen de manifiesto aquellas situaciones que podrían afectar a la continuidad de la Empresa Familiar. Su conocimiento, nos permite gestionar el riesgo a través de planes de acción cuya finalidad es asegurar la continuidad de la misma en el tiempo.

Acompañamiento en el proceso de elaboración del Protocolo Familiar que establece las normas básicas de relación entre la Familia y la Empresa. Este proceso debe hacerse a la medida de cada Familia y se debe irse adaptando en el tiempo siguiendo la evolución de la Familia y la Empresa.


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